EL BEREANO Nro. 1: AGOSTO 2015
EDITORIAL
La
palabra de Dios afirma que Él es el "único refugio". No sólo el
mejor, sino el único refugio seguro. En nuestro diario vivir andamos en
búsqueda de los diferentes "refugios humanos", nuestros padres, el novio/a,
algún amigo, y hasta los hijos se pueden llegar a convertir en nuestro refugio,
el trabajo, la profesión, el dinero, las posesiones, pueden ser "falsos refugios humanos o
materiales".
Sin
duda, que el salmista no carecía de personas a su lado, tenía varias esposas, muchos
hijos, servidores y gente a su cargo. En cuanto a riquezas y bienes materiales
no podía quejarse. Tenía abundancia. Pero después de haber probado todo se
encontró que sólo en Dios tenía su perfecto refugio.
En
cuanto a nosotros, ¿hemos llegado a la conclusión que llegó el salmista? Ocupa hoy,
Dios el espacio que sólo Él puede llenar en nuestro corazón. Recuerda que Dios
no solamente sana y restaura lo que las diferentes relaciones pudieron
ocasionarnos sino que hace posible que
el corazón sea pleno en Él. Y entonces vemos a los que nos rodean como gente
que tiene defectos y virtudes, pero que Dios pone en nuestra vida para cumplir
un plan especial.
David
encontró la virtud de estar en silencio ante Dios. Al buscar otros refugios no nos detenernos
"a oír" lo que Él tiene que decir, esto muestra que nosotros indirectamente no queremos ser confrontados.
El salmista dice que guardará silencio ante Él, y en esa quietud es cuando recibe en su corazón lo que Dios tienen
para Él en medio de lo que está viviendo: "Él es mi Roca, de Él procede mi
salvación". Salmo 62:1-2
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