TEOLOGIA: LA PALABRA DE DIOS - 2. QUE ES LA PALABRA DE DIOS
¿CUÁLES SON LAS DIFERENTES FORMAS DE LA PALABRA DE DIOS?
EXPLICACIÓN Y BASE
BÍBLICA
¿Qué
se quiere decir con la frase «la Palabra de Dios»? En realidad, hay diferentes significados
que esa frase toma en la Biblia. Es útil distinguir estos diferentes sentidos
desde el principio de este estudio.
A. «EL VERBO DE DIOS» COMO PERSONA: JESUCRISTO.
A veces
la Biblia se refiere al Hijo de Dios corno «el Verbo de Dios». En Apocalipsis 19:13
Juan ve al Señor Jesús resucitado en 1::1 cielo y dice: «y su nombre es
"el Verbo de Dios"». De modo similar, al principio el Evangelio de Juan
leemos: «En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el
Verbo era Dios) (Gen 1: 1).
Es
claro que Juan aquí está hablando del Hijo de Dios, porque en el versículo 14
dice: «y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su
gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre)). Estos
versículos (y tal vez 1ª Jn 1: 1) son los únicos casos en que la Biblia se
refiere al Hijo de Dios como «el Verbo) o «el Verbo de Dios)), así que este uso
no es común.
Pero
sí indica que entre los miembros de la Trinidad es especialmente Dios Hijo
quién en su persona tanto como en sus palabras tiene el papel de comunicarnos
el carácter de Dios y expresarnos la voluntad de Dios.
B. (LA PALABRA DE DIOS) COMO DISCURSO DE DIOS.
1. DECRETOS DE DIOS.
A
veces las palabras de Dios toman forma de poderosos decretos que hacen que
sucedan eventos o incluso hacen que las cosas lleguen a existir.
«Y
dijo Dios: "¡Que exista la luz!" Y la luz llegó a existir) (Gn 1:3).
Dios incluso creó el mundo animal mediante su poderosa palabra: «y dijo Dios:
«¡Que produzca la tierra seres vivientes: animales domésticos, animales salvajes,
y reptiles, según su especie!) (Gn 1:24). Así, el salmista puede decir: «Por la palabra del Señor fueron creados
los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas) (Sal 33:6).
A estas
palabras poderosas y creativas de Dios a menudo se les llama los decretos de
Dios. Un decreto de Dios es una
palabra de Dios que hace que algo suceda.
Estos
decretos de Dios incluyen no sólo los eventos de la creación
original sino también la existencia continuada de las cosas, porque Hebreos 1: 3
nos dice que Cristo continuamente es «el que sostiene todas las cosas con su
palabra poderosa).
2. PALABRAS DE DIOS DE COMUNICACIÓN PERSONAL.
A
veces Dios se comunica con personas en la tierra hablándoles directamente. A
estas se les puede llamar palabras de Dios de comunicación personal. Se hallan ejemplos en toda la Biblia.
Al
mismo principio de la creación Dios habla con Adán: «y le dio este mandato:
"Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del
conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas,
ciertamente morirás"» (Gen 2: 16-17).
Después
del pecado de Adán y Eva, Dios todavía viene y habla directa y personalmente
con ellos en las palabras de la maldición (Gn 3: 16-19). Otro ejemplo prominente
de la comunicación directa personal de Dios con las personas en la tierra se
halla en el otorgamiento de los Diez Mandamientos: «Dios habló, y dio a conocer todos estos mandamientos: «Yo soy
el Señor tu Dios.
Yo te
saqué de Egipto, del país donde eras esclavo. No tengas otros dioses además de
mi» (Éx 20: 1-3).
En el
Nuevo Testamento, en el bautismo de Jesús, Dios Padre habló con una voz del cielo,
diciendo: «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él» (Mt 3: 17).
En
estas y otras varias ocasiones en donde Dios pronunció palabras de comunicación
personal a individuos fue claro para los que las oyeron que eran de veras
palabras de Dios: estaban oyendo la misma voz de Dios, y por consiguiente
estaban oyendo palabras que tenían autoridad divina absoluta y eran
absolutamente dignas de confianza. No creer o desobedecer alguna de esas
palabras habría sido no creer o desobedecer a Dios, y por consiguiente había
sido pecado.
Aunque
las palabras de Dios de comunicación personal siempre se ven en la Biblia como
palabras reales de Dios, también son
palabras «humanas» porque son pronunciadas en un lenguaje humano
ordinario que es entendible de inmediato. El hecho de que estas palabras se
digan en lenguaje humano no limita su carácter o autoridad divinos de ninguna
manera; siguen siendo enteramente las palabras de Dios, dichas por la voz de
Dios mismo.
Algunos
teólogos han aducido que puesto que el lenguaje humano siempre es en cierto
sentido «imperfecto», cualquier mensaje que Dios nos dirige en lenguaje humano
también debe ser limitado en su autoridad o veracidad. Pero estos pasajes y
muchos otros que registran casos de palabras de Dios de comunicación personal a
individuos no dan indicación de ninguna limitación de autoridad o veracidad de las
palabras de Dios porque fueran dichas en lenguaje humano.
La
verdad es muy al contrario, porque las palabras siempre ponen una obligación
absoluta sobre los oyentes para creerlas y obedecerlas completamente. No creer
o desobedecer alguna parte de ellas es no creer o desobedecer a Dios mismo.
3. PALABRAS DE DIOS COMO DISCURSO PRONUNCIADAS POR LABIOS HUMANOS.
Frecuentemente
en la Biblia Dios levanta profetas por medio de los cuales habla. De nuevo, es
evidente que aunque son palabras humanas, dichas en lenguaje humano ordinario
por seres humanos ordinarios, la autoridad y veracidad de estas palabras de
ninguna manera queda disminuida; siguen siendo también palabras de Dios.
En
Deuteronomio 18 Dios le dijo a Moisés: Por eso levantaré entre sus hermanos un
profeta como tú; pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le
mande. Si alguien no Presta oído a las palabras que el profeta proclame en mi
nombre, yo mismo le pediré cuentas. Pero el profeta que se atreva a hablar en
mi nombre y diga algo que yo no le haya mandado decir, morirá. La misma suerte
correrá el profeta que hable en nombre de otros dioses (Dt. 18: 18-20).
Dios
hizo una afirmación similar a Jeremías: «He
puesto en tu boca mis palabras» (Jer 1: 9). Dios le dice a Jeremías:
«Vas a decir todo lo que yo te ordene» Ger 1: 7; véanse también Éx 4: 12; Nm 22: 38; 1ª S 15:3, 18, 23; 1ª R 20:36; 2ª Cr
20: 20; 25: 15-16; Is 30:
12-14;Jer 6: 10-12; 36: 29-31;).
A
cualquiera que aducía hablar por el Señor
pero no había recibido un mensaje de él se le castigaba severamente (Ez
13:1-7; Dt 18: 20-22).
Así
que las palabras de Dios habladas por labios humanos se consideraban tan autoritativas
y tan verdad como las palabras de Dios de comunicación personal.
No
había disminución de autoridad de estas palabras cuando eran dichas mediante labios
humanos. No creer o desobedecer alguna de ellas era no creer o desobedecer a
Dios mismo.
4. PALABRAS DE DIOS EN FORMA ESCRITA (LA BIBLIA).
Además
de las palabras de Dios de decreto, palabras de Dios de comunicación personal y
palabras de Dios dichas por labios de seres humanos, también hallamos en las
Escrituras varios casos en los que las palabras de Dios fueron puestas en forma escrita.
El primer
caso de esto se halla en la narración del
otorgamiento de las dos tablas de piedra en las que estaban escritos los
Diez
Mandamientos: «y cuando terminó de hablar con Moisés en el monte Sinaí,
le dio
las dos tablas de la ley, que eran dos lajas escritas por el dedo mismo
de Dios» (Éx 31:18). «Tanto las tablas como la escritura grabada en
ellas eran obra
de Dios» (Éx 32:16; 34:1, 28).
Moisés
escribió adicionalmente: Moisés
escribió esta ley y se la entregó a los sacerdotes levitas que
transportaban el arca del pacto del Señor, y a todos los ancianos de Israel.
Luego les ordenó: «Cada siete años, en el año de la cancelación de deudas,
durante la fiesta de las Enramadas, cuando tú, Israel, te presentes ante el
Señor tu Dios en el lugar que él habrá de elegir, leerás en voz alta esta ley
en presencia de todo Israel. Reunirás a todos los hombres, mujeres y niños de
tu pueblo, y a los extranjeros que vivan en tus ciudades, para que escuchen y
aprendan a temer al Señor tu Dios, ... (Dt 31 :9-13).
Este
libro que Moisés escribió fue luego depositado junto al arca del pacto: «Moisés
terminó de escribir en un libro todas
las palabras de esta ley. Luego dio esta orden a los levitas que
transportaban el arca del pacto del Señor: "Tomen este libro de la ley, y
pónganlo junto al arca del pacto del Señor su Dios. Allí permanecerá como
testigo contra ustedes los israelitas"» (Dt 31: 24-26).
Más
adelante se hizo otras adicciones a este libro de las palabras de Dios. Josué «los
registró en el libro de la ley de Dios» Gas 24: 26). Dios le ordenó a Isaías:
«Anda, pues, delante de ellos, y grábalo
en una tablilla. Escríbelo en un rollo de cuero, para que en los días
venideros quede como un testimonio eterno» (Is 30: 8). De nuevo, Dios le dijo a
Jeremías: «"Escribe en un libro todas
las palabras que te he dicho» Ger 30: 2; Jer 36: 2-4,27-31; 51: 60).
En el
Nuevo Testamento, Jesús les promete a sus discípulos que el Espíritu Santo les
hará recordar las palabras que él, Jesús, había dicho Gn 14:26; cf. 16:12-13).
Pablo puede decir que las mismas palabras que escribe a los Corintios «es
mandato del Señor» (1 Co 14: 37; d. 2ª P 3:2).
Claramente
se debe notar que estas palabras se consideran con todo ser palabras del mismo
Dios, aunque son escritas en su mayoría por seres humanos y siempre en lenguaje
humano. Con todo, son absolutamente autoritativas y absolutamente verdad;
desobedecerlas o no creerlas es un pecado serio y acarrea castigo de Dios (1ª
Co 14: 37; Jer 36: 29-31).
Varios
beneficios resultan de poner por escrito las palabras de Dios. Primero, hay una
preservación mucho más precisa de
las palabras de Dios para generaciones subsiguientes. Depender de la memoria y
la repetición de la tradición oral es un método menos confiable de preservar
las palabras a través de la historia que lo que es ponerlas por escrito (d. Dt
31: 12-13).
Segundo, la oportunidad
de inspeccionar repetidamente las palabras que constan por escrito
permite estudio y debate cuidadoso, lo que conduce a una mejor comprensión y
obediencia más completa.
Tercero, las palabras de Dios por escrito están accesibles a muchas más personas que
cuando se preservan meramente mediante la memoria y repetición oral. Puede
inspeccionarlas en cualquier momento cualquier persona y no están limitadas en
accesibilidad a los que las han
memorizado y los que pueden
estar presentes cuando se repiten oralmente.
De
este modo, la confiabilidad, permanencia y accesibilidad de la forma en que se
preservan las palabras de Dios se mejoran grandemente cuando se ponen por
escrito. Sin embargo, no hay ninguna indicación de que se disminuya su
autoridad o veracidad.
C. EL ENFOQUE DE NUESTRO ESTUDIO
De
todas las formas de la palabra de Dios, el enfoque de nuestro estudio en la teología
sistemática es la Palabra de Dios en forma escrita, es decir, la Biblia. Esta es
la forma de la Palabra de Dios que está disponible para estudio, para
inspección pública, para examen repetido y como base de diálogo mutuo. Nos
habla acerca del Verbo de Dios y nos lo señala como persona, es decir
Jesucristo, a quien no tenemos al presente en forma corporal en la tierra. Por
eso ya no podemos observar de primera mano e imitar su vida y enseñanzas.
Las
otras formas de la palabra de Dios no son apropiadas como base primaria para el
estudio de teología. Nosotros no oímos palabras de Dios de decreto, y por consiguiente
no podemos estudiarlas directamente sino sólo mediante observación de sus
efectos. Las palabras de Dios de comunicación personal son raras, incluso en la
Biblia. Es más, incluso aunque oyéramos algunas palabras de comunicación.
1Además
de las formas de la palabra de Dios mencionadas arriba, Dios se comunica a las
personas por diferentes tipos de "revelación genera!»; es decir,
revelación que la da no sólo a ciertas personas sino a todas las personas en
general. La revelación general incluye tanto la revelación de Dios que viene
mediante la naturaleza (vea Sal 19: 1-6; Hch 14: 17) y la revelación de Dios
que viene mediante el sentido interno de bien y mal en el corazón de la persona
(Ro 2:15).
Estas
clases de revelaciones son en forma no verbal, y no de las he incluido en la
lista de las varias formas de la palabra de Dios que se considera en este capítulo.
(Vea en capítulo 7, más consideración de la revelación general).
De la
forma personal de Dios nosotros mismos hoy, no tendríamos certeza de que
nuestra comprensión de ellas, nuestra memoria de ellas, y nuestro subsiguiente
informe de ellas fuera totalmente exacto. Tampoco podríamos fácilmente
comunicar a otros la certeza de que la comunicación fue de Dios, incluso si lo
era. Las palabras de Dios dichas por labios humanos cesaron de recibirse cuando
el canon del Nuevo Testamento quedó completo.' Así que estas otras formas de
las palabras de Dios son inadecuadas como base primaria para el estudio de
teología.
Es más
provechoso para nosotros estudiar las palabras de Dios como están escritas en
la Biblia. Es la palabra de Dios escrita la que él nos ordena estudiar. Es
«dichoso» el que «medita» en la ley de Dios «día y noche» (Sal 1:1-2).
Las
palabras de Dios también son aplicables a nosotros: «Recita siempre el libro de
la ley y medita en él de día y de noche; cumple con
cuidado todo lo que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito» (Jos
1:8). Es la palabra de Dios en forma de Escrituras que es «inspirada por Dios y
útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la
justicia» (2 Ti 3: 16).
PREGUNTAS PARA APLICACIÓN PERSONAL
1. ¿Piensa usted que prestaría más atención si Dios le hablara desde el
cielo o por medio de la voz de un profeta vivo que si le hablara desde las
palabras escritas de la Biblia? ¿Creería usted u obedecería tales palabras más
prontamente que a la Biblia? ¿Piensa usted que su nivel presente de respuesta a
las palabras escritas de la Biblia es apropiado? ¿Qué pasos positivos puede dar
para hacer que su actitud hacia la Biblia sea más como la actitud que Dios quiere
que usted tenga?
2. Cuando piensa en las muchas maneras en que Dios habla y la frecuencia
con que Dios se comunica con sus criaturas por estos medios, ¿qué conclusiones puede
derivar respecto a la naturaleza de Dios y las cosas que le deleitan?
TÉRMINOS ESPECIALES
Decreto,
Palabra de Dios, comunicación personal
PASAJE BÍBLICO PARA MEMORIZAR
Sal 1: 1-2: Dichoso El Hombre Que No Sigue El Consejo De Los Malvados, Ni Se
Detiene En La Senda De Los Pecadores Ni Cultiva La Amistad De Los Blasfemos,
Sino Que En La Ley Del Señor Se Deleita, Y Día Y Noche Medita En Ella.
HIMNO
«Dame
de vida el pan» Este himno es una oración que pide al Señor que nos dé, no el
pan fisico, sino la alimentación espiritual del «pan de vida», metáfora que se
refiere a la Palabra de Dios escrita «<tu Libro», v. 4) y a Cristo mismo, el
"Verbo de Dios» (v. 1).
Dame,
mi buen Señor, de vida el pan, como
lo hiciste un día junto al mar;
Mi alma te busca a ti, Verbo de Dios, y en tu palabra espero oír tu voz. «El
pan de vida soy», dice el Señor; Ven, alma hambrienta hayal Salvador. «Hambre
jamás tendrá quien viene a mí; sed nunca más tendrá quien cree en mí.» Bendice,
oh Salvador, hoy tu verdad, cuál bendijiste ayer el fresco pan; En ella nos
darás la libertad, en el día encuentro gozo y solaz. Con tu Espíritu toca mi
ser, y abre mis ojos tú verdad a ver. Muestra tu voluntad; dame tu luz; quiero
en tu Libro verte a ti, Jesús.
AUTOR: ESTR. 1 y 3 MARY A. LATHBURY, 1877, TRAD. FEDERICOJ. PAGURA. # 2 Y 4 A GROVES, 1913, ES. TRAD., TRAD. ESTR. # 1 Y 3 © EDICIONES LA AURORA. USADO CON PERMISO (TOMADO DE CELEBREMOS SU GLORIA, #274)

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