TEOLOGIA: LA PALABRA DE DIOS - 1. INTRODUCCION
INTRODUCCIÓN A LA TEOLOGÍA SISTEMÁTICA:
- ¿QUÉ ES TEOLOGÍA SISTEMÁTICA?
- ¿POR QUÉ LOS CREYENTES DEBEN ESTUDIARLA?
- ¿CÓMO DEBEMOS ESTUDIARLA?
A. DEFINICIÓN DE TEOLOGÍA SISTEMÁTICA:
¿Qué es teología sistemática? Se han dado muchas definiciones diferentes, pero para los propósitos de este libro se usará la siguiente definición: Teología sistemática es cualquier estudio que responde a la pregunta «¿Qué nos enseña toda la Biblia hoy?» respecto a algún tema dado.
Esta definición indica que la teología sistemática incluye la recolección y comprensión de todos los pasajes relevantes de la Biblia sobre varios temas y luego un resumen claro de sus enseñanzas de modo que sepamos qué creer en cuanto a cada tema.
1: RELACIÓN CON OTRAS DISCIPLINAS.
El énfasis de este curso no estará, por consiguiente, en la teología histórica (el estudio histórico de cómo los cristianos en diferentes perlados han entendido los varios temas teológicos) ni en la teología filosófica(el estudio de temas teológicos principalmente sin el uso de la Biblia, sino usando las herramientas y métodos del razonamiento filosófico y lo que se puede saber en cuanto a Dios al observar el universo) ni apologética (la provisión de una defensa de la veracidad de la fe cristiana con el propósito de convencer a los que no creen).
Estos tres asuntos, aunque son temas dignos de que los creyentes los estudien, a veces se incluyen en una definición más amplia del término teología sistemática. De hecho, algo de consideración de asuntos históricos, filosóficos y apologéticos se halla en algunos puntos en todo este libro.
Esto se debe a que el estudio histórico nos informa de las nociones adquiridas y las equivocaciones previamente cometidas por otros al entender la Biblia; el estudio filosófico nos ayuda a entender el bien y el mal mediante formas comunes en nuestra cultura y otras; y el estudio de la apologética nos ayuda a llegar al punto en que las enseñanzas de la Biblia afectan las objeciones que levantan los que no creen.
El enfoque de este volumen, que más bien interactúa directamente con el texto bíblico a fin de entender lo que la Biblia misma nos dice respecto a varios temas teológicos. Si alguien prefiere usar el término teología sistemática en el sentido más amplio que acabo de mencionar en lugar del sentido estrecho que se ha definido arriba, no habrá mucha diferencia.
Los que usan una definición más estrecha concordarán en que estos otros aspectos de estudio definitivamente contribuyen de una manera positiva a nuestra comprensión de la teología sistemática, y los que usan una definición más amplia por cierto concordarán en que la teología histórica, la teología filosófica y la apologética se pueden distinguir del proceso de recoger y sintetizar todos los pasajes relevantes de la Biblia sobre varios temas.
Además, aunque los estudios históricos y filosóficos en efecto contribuyen a nuestra comprensión de las cuestiones teológicas, sólo la Biblia tiene la autoridad final para definir qué debe· mas creer: y es, por consiguiente, apropiado dedicar algún tiempo a enfocar el proceso de analizar la enseñanza de la Biblia misma.
La teología sistemática, según la hemos definido, también difiere de la teología del Antiguo Testamento, la teología del Nuevo Testamento y la teología bíblica. Estas tres disciplinas organizan sus temas históricamente y en el orden en que los temas están presentados en la Biblia. Por consiguiente, en la teología del Antiguo Testamento uno pudiera preguntar: «¿Qué enseña Deuteronomio sobre la oración?» o«¿Qué enseña Salmos en cuanto a la oración?» o «¿Qué enseña Isaías en cuanto a la oración?» o incluso.
«¿Qué enseña todo el Antiguo Testamento en cuanto a la oración, y cómo se desarrolla esa enseñanza en la historia del Antiguo Testamento?» En la teología del Nuevo Testamento uno pudiera preguntar: «¿Qué enseña el Evangelio de Juan sobre la oración?» o «¿Qué enseña Pablo en cuanto a la oración?» o incluso «¿Qué enseña el Nuevo Testamento en cuanto a la oración y cuál es el desarrollo histórico de esa enseñanza conforme progresa a través del Nuevo Testamento?»
Charles Hodge dice: «The Scriptures contain all the Facts of Theology [Las Escrituras contienen todos los datos de la teología]. (Subtitulo de sección en Systematic Theology, 1: 15). Arguye que las' ideas que se adquieren por intuición. Observación o experiencia son válidas en teología sólo si cuentan con respaldo de la enseñanza de la Biblia.
El término «teología bíblica. Puede parecer natural y apropiado para el proceso que he llamado «teología sistemática'. Sin embargo, su uso en estudios teológicos para referirse al rastreo de desarrollos históricos de doctrinas a través de la Biblia está demasiado bien establecido, así que empezar a usar ahora el término teología bíblica para referirse a lo que yo he llamado teología sistemática resultaría en confusión.
«TEOLOGÍA BÍBLICA» TIENE UN SIGNIFICADO TÉCNICO EN LOS ESTUDIOS TEOLÓGÍCOS.
Es la categoría más amplia que contiene la teología del Antiguo Testamento y la teología del Nuevo Testamento, según las hemos definido arriba. La teología bíblica da atención especial a las enseñanzas de autores individuales y secciones de la Biblia, y el lugar de cada enseñanza en el desarrollo histórico de la Biblia. Así que uno pudiera preguntar:
«¿Cuál es el desarrollo histórico de la enseñanza en cuanto a la oración según se ve a través de la historia del Antiguo Testamento y después del Nuevo Testamento?) Por supuesto, esa pregunta es muy parecida a esta:
Se hace entonces evidente que las líneas limítrofes entre estas varias disciplinas a menudo se superponen en los bordes, y partes de un estudio se combinan con el siguiente. Sin embargo hay con todo una diferencia, porque la teología bíblica rastrea el desarrollo histórico de una doctrina y la manera en que el lugar de uno en algún punto en ese desarrollo histórico afecta la comprensión y aplicación de uno en cuanto a esa doctrina en particular.
La teología bíblica también enfoca la comprensión de cada doctrina que los autores bíblicos y sus oyentes o lectores originales teman.
La teología sistemática, por otro lado, hace uso del material de la teología bíblica y a menudo edifica sobre los resultados de la teología bíblica. En algunos puntos, especialmente en donde se necesita gran cuidado y detalles en el desarrollo de una doctrina, la teología sistemática usará incluso un método teológico bíblico, analizando el desarrollo de cada doctrina mediante el desarrollo histórico de la Biblia. Pero el enfoque de la teología sistemática sigue siendo diferente: su enfoque es la recolección y luego un sumario de la enseñanza de todos los pasajes bíblicos un pasaje sobre un tema en particular. Así, la teología sistemática pregunta, por ejemplo: «¿Qué nos enseña hoy la Biblia entera en cuanto a la oración?» Procura resumir las enseñanzas de la Biblia en una declaración breve, comprensible y cuidadosamente formulada.
2. ¿CUÁLES SON LAS DOCTRINAS?
En
este curso la palabra doctrina se
entenderá de la siguiente manera: Una
doctrina es lo que la Biblia entera nos enseña hoy en cuanto a un tema en
particular. Esta definición se relaciona directamente con nuestra
definición anterior de teología sistemática, puesto que muestra que una
«doctrina» es simplemente el resultado del proceso de hacer teología
sistemática con respecto a un tema en particular. Entendidas de esta manera,
las doctrinas pueden ser muy amplias o muy reducidas.
Podemos
hablar de «la doctrina de Dios» como una categoría doctrinal principal,
incluyendo un sumario de todo lo que la Biblia nos enseña hoy en cuanto a Dios.
Tal doctrina sería excepcionalmente grande. Por otro lado, podemos hablar más
limitadamente de la doctrina de la eternidad de Dios, o de la doctrina de la
Trinidad, o de la doctrina de la justicia de Dios. Este curso está dividido en
seis grandes módulos:
PRIMERA PARTE: LA DOCTRINA DE LA PALABRA DE DIOS;
SEGUNDA PARTE: LA DOCTRINA DE DIOS
TERCERA PARTE: LA DOCTRINA DEL HOMBRE;
CUARTA PARTE: LAS DOCTRINAS DE CRISTO Y EL ESPÍRITU SANTO;
QUINTA PARTE: LA DOCTRINA DE LA APLICACIÓN DE LA REDENCIÓN
SEXTA PARTE; LA DOCTRINA DE LA IGLESIA
PRIMERA PARTE: LA DOCTRINA DE LA PALABRA DE DIOS;
SEGUNDA PARTE: LA DOCTRINA DE DIOS
TERCERA PARTE: LA DOCTRINA DEL HOMBRE;
CUARTA PARTE: LAS DOCTRINAS DE CRISTO Y EL ESPÍRITU SANTO;
QUINTA PARTE: LA DOCTRINA DE LA APLICACIÓN DE LA REDENCIÓN
SEXTA PARTE; LA DOCTRINA DE LA IGLESIA
Dentro de cada una de estas categorías doctrinales principales. Se han seleccionado muchas más enseñanzas específicas como apropiadas para incluirlas. Generalmente estas tienen por lo menos uno de los siguientes tres criterios:
(1) Son doctrinas que se enfatizan bastante en la Biblia;
(2) Son doctrinas que han sido las más significativas en toda la historia
de la iglesia y han sido importantes para todos los cristianos de todos los
tiempos;
(3) Son doctrinas que han llegado a ser importantes para los creyentes en
la situación presente de la historia del cristianismo (aunque algunas de estas
doctrinas tal vez no hayan sido de tan gran interés anteriormente en la
historia de la iglesia).
Algunos
ejemplos de doctrinas en la tercera categoría son la doctrina de la inerrancia
de la Biblia, la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo, la doctrina de
Satanás y los demonios con referencia particular a la guerra espiritual, la
doctrina de los dones espirituales en la edad del Nuevo Testamento, y la
doctrina de la creación del hombre como hombre y mujer en relación a la
comprensión de las funciones apropiadas de hombres y mujeres hoy.
Finalmente, ¿cuál es la diferencia entre teología sistemática y ética cristiana? Aunque hay inevitablemente algún traslapo inevitable entre el estudio de la teología y el estudio de la ética, he tratado de mantener una distinción en énfasis.
Finalmente, ¿cuál es la diferencia entre teología sistemática y ética cristiana? Aunque hay inevitablemente algún traslapo inevitable entre el estudio de la teología y el estudio de la ética, he tratado de mantener una distinción en énfasis.
El
énfasis
de la teología sistemática recae en lo que Dios quiere que creamos y
sepamos, en tanto que el énfasis de la ética cristiana es lo que
Dios quiere que hagamos y
cuáles actitudes quiere que tengamos.
Tal distinción se refleja en la siguiente definición:
La ética cristiana es cualquier estudio que
responde a la pregunta: « ¿Qué nos exige Dios que hagamos y qué actitudes exige
él que tengamos hoy?» con respecto a alguna situación dada. La
teología, pues, se enfoca en ideas en tanto que la ética enfoca las circunstancias
de la vida.
La
teología nos dice cómo debemos pensar en tanto que la ética nos dice cómo
debemos vivir. Un texto de ética, por ejemplo, considerará temas tales como el
matrimonio y el divorcio, mentir y decir la verdad, robar y tener algo en
propiedad, el aborto, control de nacimiento, homosexualidad, la función del
gobierno civil, disciplina de los hijos, pena capital, guerra, cuidado de los pobres,
discriminación racial, y temas por el estilo.
Por
supuesto que habrá alguna superposición: la teología debe aplicarse a la vida
(por consiguiente a menudo es ética hasta cierto punto); y la ética se debe
basar en ideas apropiadas de Dios y su mundo (por consiguiente es teológica hasta
cierto punto).
Este
estudio hace énfasis en la teología sistemática, aunque no vacilará en aplicar la
teología a la vida en donde tal aplicación vaya bien. Con todo, para un
tratamiento exhaustivo de la ética cristiana, sería necesario otro texto similar
a este en alcance.
B: PRESUPOSICIONES INÍCIALES DE ESTE ESTUDIO
Empezamos
con dos presuposiciones o cosas que damos por sentado:
(1) Que la Biblia es verdad y que es, en efecto, nuestra sola norma
absoluta de verdad;
(2) Que el Dios de que habla la Biblia existe, y que es quien la Biblia
dice que es: el Creador del cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos.
Estas
dos presuposiciones, por la puerta, siempre están abiertas para ajuste, modificación
o confirmación más honda posteriormente, pero en este punto estas dos
presuposiciones forman el punto desde el cual empezamos.
C. POR QUÉ DEBEN LOS CRISTIANOS ESTUDIAR TEOLOGÍA?
¿Por
qué deben los cristianos estudiar teología sistemática? Es decir, ¿por qué
debemos empeñamos en el proceso de recoger y hacer un sumario de las enseñanzas
de muchos pasajes individuales de la Biblia sobre temas en particular? ¿Por qué
no es suficiente simplemente seguir leyendo la Biblia en forma regular todos
los días de nuestras vidas?
1: LA RAZÓN BÁSICA.
Se han
dado muchas respuestas a esta pregunta, pero demasiado a menudo se deja la
impresión de que la teología sistemática de alguna manera puede «mejorar» lo
que dice la Biblia al hacer un mejor trabajo en organizar sus enseñanzas y explicarlas
más claramente de lo que la misma Biblia las explica. Así podemos empezar
negando implícitamente la claridad de la Biblia (vea capítulo 6) o la
suficiencia de la Biblia (vea capítulo 8). Sin embargo, Jesús ordenó a sus
discípulos y nos ordena ahora enseñar a
los creyentes a que observen todo lo que él ordenó:
Por Tanto, Vayan Y Hagan Discípulos De Todas Las Naciones, Bautizándolos
En El Nombre Del Padre Y Del Hijo Y Del Espíritu Santo, Enseñándoles A Obedecer Todo Lo Que Les He Mandado A Ustedes. Y Les
Aseguro Que Estaré Con Ustedes Siempre, Hasta El Fin Del Mundo (Mt 28:19-20).
Ahora,
enseñar todo lo que Jesús ordenó, en un sentido limitado, es simplemente enseñar
el contenido de la enseñanza oral de Jesús según se registra en las narrativas de
los Evangelios. Sin embargo, en un sentido más amplio, «todo lo que Jesús ordenó»
incluye la interpretación y aplicación de su vida y enseñanzas, porque en el
libro de Hechos se implica que contiene una narración de lo que Jesús continu6haciendo y enseñando por
medio de los apóstoles después de su resurrección (nótese que 1:1 habla de
«todo lo que Jesús comenz6 a
hacer y enseñar»). «Todo lo que
Jesús
ordenó» también puede incluir las Epístolas, puesto que fueron escritas bajo la
supervisión del Espíritu Santo y también se consideraron como un «mandamiento del
Señor» (1ª Co 14:37; véanse también Jn 14: 26; 16: 13; 1ª Ts 4: 15; 2ª P 3: 2;
y Ap 1:1-3). Así que en un sentido más amplio, «todo lo que Jesús ordenó»
incluye todo el Nuevo Testamento.
Todavía
más, cuando consideramos que los escritos del Nuevo Testamento endosaron la
confianza absoluta que Jesús tenía en la autoridad y confiabilidad de las Escrituras
del Antiguo Testamento como palabras de Dios (vea cap. 4), y cuando nos damos
cuenta de que las Epístolas del Nuevo Testamento también endosaron esta perspectiva
del Antiguo Testamento como palabras absolutamente autoritativas de Dios, se
hace evidente que no podemos enseñar «todo lo que Jesús ordenó» sin incluir por
igual todo el Antiguo Testamento (entendido apropiadamente en las varias maneras
en que se aplica a la edad del nuevo pacto en la historia de la redención).
La
tarea de cumplir la gran comisión incluye, por lo tanto, no sólo evangelización
sino también enseñanza, y la
tarea de enseñar todo lo que Jesús nos ordenó es, en un sentido amplio, la
tarea de enseñar lo que la Biblia entera nos dice hoy. Para enseñamos a
nosotros mismos efectivamente, y enseñar a otros lo que la Biblia entera dice,
es necesario recoger y resumir todos los pasajes bíblicos
sobre un tema en particular.
Por
ejemplo, si alguien me pregunta: «¿Qué enseña la Biblia en cuanto al retorno de
Cristo?», yo podría decir: «Simplemente siga leyendo la Biblia y lo hallará». Pero
si el que pregunta empieza a leer en Génesis 1:1 pasará largo tiempo antes de que
halle la respuesta a su pregunta. Para entonces habrá muchas otras preguntas que
necesitan respuesta, y su lista de preguntas sin respuestas empezará a verse muy
larga en verdad.
¿Qué
enseña la Biblia en cuanto a la obra del Espíritu Santo? ¿Qué enseña la Biblia
en cuanto a la oración? ¿Qué enseña la Biblia en cuanto al pecado? Simplemente
no hay tiempo en toda nuestra vida para leer la Biblia entera buscando una
respuesta por nosotros mismos cada vez que surge un asunto doctrinal.
Por
consiguiente, para que aprendamos lo que la Biblia dice es muy útil tener el
beneficio del trabajo de otros que han investigado todas las Escrituras y han
hallado respuestas a estos varios temas.
Podemos
enseñar más efectivamente a otros si podemos dirigirlos a los pasajes más
pertinentes y sugerir un sumario apropiado de las enseñanzas de esos pasajes. Entonces
el que nos pregunta puede inspeccionar esos pasajes rápidamente por sí mismo y
aprender mucho más rápidamente cuál es la enseñanza bíblica sobre ese tema en particular.
Así
que la necesidad de la teología sistemática para enseñar lo que la Biblia dice
surge primordialmente porque somos finitos en nuestra memoria y en la cantidad
de tiempo que tenemos disponible. La razón básica de estudiar la teología
sistemática, entonces, es que nos permite enseñamos a nosotros mismos y a otros
lo que toda la Biblia dice, cumpliendo así la segunda parte de la gran
comisión.
2. LOS BENEFICIOS PARA NUESTRA VIDA.
Aunque
la razón básica de estudiar la teología sistemática es que es un medio de
obediencia al mandamiento de nuestro Señor, hay también algunos beneficios
adicionales que surgen de tal estudio.
Primero, estudiar la teología nos ayuda a superar nuestras ideas erradas. Si no
hubiera pecado en nosotros, podríamos leer la Biblia de tapa a tapa y, aunque
no aprenderíamos de inmediato todo lo que dice la Biblia, con mucha
probabilidad aprenderíamos sólo cosas verdaderas en cuanto a Dios y su
creación.
Cada
vez que la leamos aprenderemos más cosas ciertas y no nos rebelaríamos ni
rehusaríamos aceptar algo que hallamos escrito allí.
Pero
con el pecado en nuestros corazones retenemos algo de rebelión contra Dios. En
varios puntos hay, para todos nosotros, enseñanzas bíblicas que por una razón U
otra no queremos aceptar. El estudio de teología sistemática nos ayuda a
superar esas ideas rebeldes.
Por
ejemplo, supóngase que hay alguien que no quiere creer que Jesús vuelve personalmente
a la tierra. Podríamos mostrarle a esta persona un versículo o tal vez dos que
hablan del retomo de Jesús a la tierra, pero la persona tal vez todavía halle
una manera de evadir la fuerza de esos versículos o leer en ellos un
significado diferente.
Pero
si recogemos veinticinco o treinta versículos que dicen que Jesús vuelve a la
tierra personalmente, y los anotamos en un papel, nuestro amigo que 'Vaciló en
creer en el retomo de Cristo con mayor probabilidad se persuadirá ante la amplitud
y diversidad de la evidencia bíblica para esta doctrina.
Por
supuesto, todos tenemos cuestiones como esa, temas en que nuestro entendimiento
de la enseñanza de la Biblia es inadecuado. En estos temas es útil que se nos
confronte con el peso total de la
enseñanza de la Biblia sobre ese tema, para que seamos más fácilmente
persuadidos incluso contra nuestras inclinaciones erradas iníciales.
Segundo, estudiar teología sistemática nos ayuda a poder tomar mejores decisiones más adelante sobre
nuevas cuestiones de doctrina que puedan surgir.
No
podemos saber cuáles nuevas controversias doctrinales surgirán en las iglesias
en las cuales viviremos y ministraremos de aquí a diez, veinte o treinta años,
si el Señor no regresa antes. Estas nuevas controversias doctrinales a veces
incluirán asuntos que nadie ha enfrentado con mucha atención antes. Los
cristianos preguntarán: «¿Qué dice la Biblia entera en cuanto a este tema?»
(La naturaleza precisa de la inerrancia bíblica
y el entendimiento apropiado de la enseñanza bíblica sobre los dones del
Espíritu Santo son dos ejemplos de asuntos que han surgido en nuestro siglo con
mucha mayor fuerza que nunca antes en la historia de la iglesia). Cualesquiera
que sean las nuevas controversias doctrinales en años futuros, los que han aprendido
bien la teología sistemática serán mucho más capaces de responder a las otras
preguntas que surjan.
Esto
se debe a que todo lo que la Biblia dice de alguna manera se relaciona a todo
lo demás que la Biblia dice (porque todo encaja de una manera congruente, por
lo menos dentro de la propia comprensión de Dios de la realidad, y en la
naturaleza de Dios y la creación tal como son).
Así
que las nuevas preguntas tendrán que ver con mucho de lo que ya se ha aprendido
de la Biblia. Mientras mejor se haya aprendido ese material anterior, más
capaces seremos de lidiar con esas nuevas preguntas.
Este beneficio
se extiende incluso más ampliamente. Enfrentamos problemas al aplicar la Biblia
a la vida en muchos más contextos que debates doctrinales formales. ¿Qué enseña
la Biblia en cuanto a las relaciones entre esposo y esposa? ¿Qué, en cuanto a
la crianza de los hijos? ¿En cuanto a testificarle a algún compañero de
trabajo? ¿Qué principias nos da la Biblia para estudiar psicología, economía o ciencias
naturales? ¿Cómo nos guía en cuanto a gastar dinero, ahorrarlo o dar el diezmo?
En
todo asunto que busquemos influirán ciertos principios teológicos, y los que
han aprendido bien las enseñanzas teológicas de la Biblia serán mucho más capaces
de tomar decisiones que agradan a Dios.
Una
analogía útil en este punto es la de un rompecabezas. Si el rompecabezas representa
«lo que la Biblia entera nos enseña hoy acerca de todo», un curso de teología sistemática
será como armar el borde y algunos sectores principales incluidos en el
rompecabezas. Pero nunca podremos saber todo lo que la Biblia enseña acerca de todas
las cosas, así que nuestro rompecabezas tendrá muchas brechas, muchas piezas que
todavía faltan por colocar.
Resolver
un problema nuevo en la vida real es como completar otra sección del
rompecabezas: mientras más piezas tiene uno en su lugar correcto al empezar,
más fácil es colocar nuevas piezas en su sitio, y menos posibilidades tiene uno
de cometer equivocaciones.
En este
estudio el objetivo es permitir que los creyentes pongan en su «rompecabezas
teológico» tantas piezas con tanta precisión como sea posible, y animar a los
creyentes a seguir poniendo más y más piezas correctas por el resto de su vida.
Las
doctrinas cristianas que se estudian aquí actuarán como pautas para ayudarle a
llenar todo otro sector, aspectos que pertenecen a todos los aspectos de verdad
en todos los aspectos de la vida.
Tercero, estudiar teología sistemática nos ayudará a crecer como creyentes. Mientras
más sabemos de Dios, de su Palabra, de sus relaciones con el mundo y la
humanidad, más confiaremos en él, más plenamente le alabaremos, y con mayor presteza
le obedeceremos. Estudiar apropiadamente la teología sistemática nos hace
creyentes más maduros. Si no hace esto, no estamos estudiándola de la manera
que Dios quiere.
Por
cierto, la Biblia a menudo conecta la sana doctrina con la madurez en la vida
cristiana: Pablo habla de «(la
doctrina que se ciñe a la
verdadera religión» (1 Ti 6:3) y dice que su obra como apóstol es «para
que, mediante la fe, los elegidos de Dios lleguen a conocer la verdadera religión» (Tit 1: 1). En
contraste, indica que toda clase de desobediencia e inmoralidad «está en contra
de la sana doctrina» (1ª Ti 1: 10).
En
conexión con esta idea es apropiado preguntar qué diferencia hay entre una «doctrina
principal» y una «doctrina menor». Los cristianos a menudo dicen que quieren
buscar acuerdo en la iglesia en cuanto a doctrinas principales pero dar campo
para diferencias en doctrinas menores. He hallado útil la siguiente pauta:
Una Doctrina Principal Es La Que Tiene Un Impacto Significativo En Lo
Que Pensamos De Otras Doctrinas, O Que Tiene Un Impacto Significativo En Cómo
Vivimos La Vida Cristiana. Una Doctrina Menor Es La Que Tiene Muy Poco Impacto
En Cómo Pensamos En Cuanto A Otras Doctrinas, Y Muy Poco Impacto En Cómo
Vivimos La Vida Cristiana.
Según
esta norma, doctrinas tales como la autoridad de la Biblia (capítulo 4), la Trinidad
(capítulo 14), la deidad de Cristo (capítulo 26), la justificación por la fe
(capítulo 36) y muchas otras se considerarían apropiadamente doctrinas
principales. Los que no están de acuerdo con la comprensión evangélica
histórica de algunas de estas doctrinas tendrán amplios puntos de diferencias
con los creyentes evangélicos que afirman estas doctrinas.
Por
otro lado, me parece que las diferencias en cuanto a las formas de gobierno de
la iglesia (capítulo 47) o algunos detalles en cuanto a la cena del Señor
(capítulo 50) o las fechas de la gran tribulación (capítulo 55) tienen que ver
con doctrinas menores. Los creyentes que difieren sobre estas cosas pueden
estar de acuerdo en tal vez casi todo otro punto de la doctrina, pueden vivir
vidas cristianas que no difieren de manera importante, y pueden tener genuina
comunión unos con otros.
Por
supuesto, tal vez hallemos doctrinas que caen en algún punto entre «principales
» y «menores» de acuerdo a esta norma. Por ejemplo, los cristianos pueden
diferir sobre el grado de significación que se debe asignar a la doctrina del
bautismo (capítulo 49) o el alcance de la expiación
(capítulo 27).
Eso es
natural, porque muchas doctrinas tienen alguna
influencia sobre otras doctrinas o sobre la vida, pero podemos diferir
en cuanto a si pensamos que sea una influencia «significativa». Podemos incluso
reconocer que habrá una gama de significación aquí, y simplemente decir que
mientras más influencia tiene una doctrina sobre otras doctrinas y la vida, más
«principal» llega a ser. Esta cantidad
De
influencia incluso puede variar de acuerdo a las circunstancias históricas y
necesidades de la iglesia en un momento dado. En tales casos, los cristianos
deben pedirle a Dios que les dé sabiduría madura y juicio sano al tratar de
determinar hasta qué punto una doctrina se debe considerar «principal» en sus circunstancias
particulares.
E ¿CÓMO DEBEN LOS CRISTIANOS ESTUDIAR TEOLOGÍA SISTEMÁTICA?
¿Cómo,
entonces, debemos estudiar la teología sistemática? La Biblia provee algunas
pautas que responden a esta pregunta.
1: DEBEMOS ESTUDIAR LA TEOLOGÍA SISTEMÁTICA CON ORACIÓN.
Si
estudiar teología sistemática es sencillamente una cierta manera de estudiar la
Biblia, los pasajes de la Biblia que hablan de la manera en que debemos
estudiar la Palabra de Dios nos dan dirección para esta tarea. Tal como el
salmista ora en Salmo 119: 18: «Ábreme los ojos, para que contemple las
maravillas de tu ley», nosotros debemos orar y buscar la ayuda de Dios para
entender su Palabra.
Pablo
nos dice en 1ª Corintios 2: 14 que «El que no tiene el Espíritu no acepta lo
que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo,
porque hay que discernirlo espiritualmente ». Estudiar teología es por
consiguiente una actividad espiritual en la que necesitamos la ayuda del
Espíritu Santo.
Por
inteligente que sea, si el estudiante no persiste en orar para que Dios le dé una
mente que comprende, y un corazón creyente y humilde, y el estudiante no mantiene
un andar personal con el Señor, las enseñanzas de la Biblia serán mal
entendidas y no se creerá en ellas, resultará error doctrinal, y la mente y el
corazón del estudiante no cambiará para bien sino para mal.
Los
estudiantes de teología sistemática deben resolver desde el principio mantener
sus vidas libres de toda desobediencia a Dios o de cualquier pecado conocido
que interrumpiría su relación con él.
Deben resolver mantener con gran
regularidad su vida devocional.
Deben orar continuamente pidiendo
sabiduría y comprensión de las escrituras.
Puesto
que es el Espíritu Santo el que nos da la capacidad de entender apropiadamente la
Biblia, necesitamos damos cuenta de que lo que hay que hacer, particularmente cuando
no podemos entender algún pasaje o alguna doctrina de la Biblia, es orar
pidiendo la ayuda de Dios.
A
menudo lo que necesitamos no es más información sino más perspectiva en cuanto
a la información que ya tenemos disponible. Esa perspectiva la da solamente el
Espíritu Santo (1ª Co 2: 14; Ef. 1: 17-19).
2. DEBEMOS ESTUDIAR TEOLOGÍA SISTEMÁTICA CON HUMILDAD.
Pedro
nos dice: «Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes» (1ª P
5: 5). Los que estudian teología sistemática aprenderán muchas cosas en cuanto
a las enseñanzas de la Biblia que tal vez no saben o no conocen bien otros
creyentes en sus iglesias o parientes que tienen más años en el Señor que
ellos.
También
pueden hallar que comprenden cosas en cuanto a la Biblia que algunos de los
oficiales de su iglesia no entienden, e incluso que su pastor tal vez haya
olvidado o nunca aprendió bien.
En
todas estas situaciones sería muy fácil adoptar una actitud de orgullo o
superioridad hacia otros que no han hecho tal estudio. Pero qué horrible señal
si alguien usara este conocimiento de la Palabra de Dios simplemente para ganar
discusiones o para denigrar a otro creyente en la conversación, o para hacer
que otro creyente se sienta insignificante en la obra del Señor.
El
consejo de Santiago es bueno para nosotros en este punto: «Todos deben estar
listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira
humana no produce la vida justa que Dios quiere» (Stg 1: 19-20). Nos dice que
lo que uno comprende de la Biblia debe ser impartido en humildad y amor:
¿Quién Es Sabio Y Entendido Entre Ustedes? Que Lo Demuestre Con Su Buena
Conducta, Mediante Obras Hechas Con La Humildad Que Le Da Su Sabiduría. En Cambio,
La Sabiduría Que Desciende Del Cielo Es Ante Todo Pura, Y Además Pacífica,
Bondadosa, Dócil, Llena De Compasión Y De Buenos Frutos, Imparcial Y Sincera. En
Fin, El Fruto De La Justicia Se Siembra En Paz Para Los Que Hacen La Paz (Stg 3:
13,17-18).
La
teología sistemática estudiada apropiadamente no conducirá a un conocimiento que
«envanece» (1 Co 8:1), sino a humildad y amor por otros.
3. DEBEMOS ESTUDIAR TEOLOGÍA SISTEMÁTICA CON RAZÓN.
Hallamos
en el Nuevo 'testamento que Jesús y los autores del Nuevo Testamento a menudo
citan un vers: (de la Biblia y luego derivan de él conclusiones lógicas. Razonan partiendo del pasaje bíblico.
Por consiguiente, no es errado usar el entendimiento humano, la lógica humana y
la razón humana para derivar conclusiones de las afirmaciones de la Biblia.
No
obstante, cuando razonamos y derivamos de la Biblia lo que pensamos ser
deducciones lógicas correctas, a veces cometemos errores. Las deducciones que
derivamos de las afirmaciones de la Biblia no son iguales a las afirmaciones de
la Biblia en sí mismas en certeza o autoridad, porque nuestra capacidad para
razonar y derivar conclusiones no es la suprema norma de verdad; sólo la Biblia
lo es.
¿Cuáles son,
entonces, los límites en nuestro uso de nuestras capacidades de razonamiento
para derivar deducciones de las afirmaciones de la biblia?
El
hecho de que razonar y llegar a conclusiones que van más allá de las meras
afirmaciones de la Biblia es apropiado e incluso necesario para estudiar la
Biblia, y el hecho de que la Biblia en sí misma es la suprema norma de verdad,
se combinan para indicarnos que somos
libres para usar nuestras capacidades de razonamiento para derivar deducciones
de cualquier pasaje de la Biblia en
tanto y en cuanto esas deducciones no contradigan la clara enseñanza de algún otro pasaje de la
Biblia:
Este
principio pone una salvaguarda en nuestro uso de lo que pensamos ser
deducciones lógicas de la Biblia. Nuestras deducciones supuestamente lógicas
pueden estar erradas, pero la Biblia en sí misma no puede estar errada.
Por
ejemplo, podemos leer la Biblia y hallar que a Dios Padre se le llama Dios (1ª Co
1: 3), que a Dios Hijo se le llama Dios Jn 20: 28; Tit 2: 13) y que a Dios
Espíritu Santo se le llama Dios (Hch 5: 3-4). De esto podemos deducir que hay
tres Dioses. Pero después hallamos que la Biblia explícitamente nos enseña que
Dios es uno (Dt 6: 4; Stg 2: 19).
Así
que concluimos que lo que nosotros pensamos
que era una deducción lógica válida en cuanto a tres Dioses estaba
errada y que la Biblia enseña.
(A) que hay tres personas separadas (Padre, Hijo y Espíritu Santo), cada
una de las cuales es plenamente Dios, y:
(B) que hay sólo un Dios.
No
podemos entender exactamente cómo estas dos afirmaciones pueden ser verdad a la
vez, así que constituyen una paradoja (afirmación
que aunque parece contradictoria puede ser verdad»). Podemos tolerar una
paradoja (tal como «Dios es tres personas y sólo un Dios») porque tenemos la
confianza de que en última instancia Dios sabe plenamente la verdad en cuanto a
si mismo y en cuanto a la pista pauta también la adopto del profesor John
Frame, del Westminster Seminary (vea p. 21). (Que toma paradoja para significar esencialmente «contradicción»).
Sin
embargo, uso paradoja en el
sentido ordinario del inglés y que es conocido en la filosofía. Me parece que
no hay disponible ninguna otra palabra mejor que paradoja para referirse a lo que parece ser una contradicción y
no lo es en realidad.
Hay,
sin embargo, alguna falta de uniformidad en el uso del término paradoja y
un término relacionado: antinomia, naturaleza de la realidad,
y que para él los diferentes elementos de una paradoja quedan plenamente
reconciliados, aunque en este punto los
pensamientos de Dios son más
altos que los nuestros (Is 55: 8-9).
Pero
una verdadera contradicción (como el
que «Dios es tres personas y Dios no es tres personas») implicaría
contradicción en la comprensión
que Dios tiene de sí mismo y de la realidad, y esto no puede ser.
Cuando
el salmista dice: «La suma de tus palabras es la verdad; tus rectos juicios permanecen
para siempre» (Sal 119: 160), implica que las palabras de Dios no sólo son
verdad individualmente sino también cuando se ven juntas como un todo. Vistas
colectivamente, su «suma» es también «verdad». En última instancia, no hay contradicción
interna ni en la Biblia ni en los pensamientos de Dios.
4. DEBEMOS ESTUDIAR TEOLOGÍA SISTEMÁTICA CON LA AYUDA DE OTROS.
Debemos
estar agradecidos de que Dios ha puesto maestros en la iglesia (En la iglesia Dios
ha puesto, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer
lugar, maestros;» (1ª Co 12:28).
Debemos
permitir que los que tienen estos dones de enseñanza nos ayuden a entender las
Escrituras. Esto significa que debemos usar teologías sistemáticas y otros
libros que han escrito algunos de los maestros que Dios le ha dado a la iglesia
en el curso de su historia.
También
significa que nuestro estudio de teología incluirá hablar con otros cristianos en cuanto a las cosas que estamos estudiando.
Entre aquellos con quienes hablamos a menudo estarán algunos con dones de
enseñanza que pueden explicar las enseñanzas bíblicas claramente y ayudarnos a
entenderlas más fácilmente. De hecho, algunos de los aprendizajes más efectivos
en los cursos de teología sistemática en universidades y seminarios a menudo ocurren
fuera del salón de clases en conversaciones informales entre estudiantes que
intentan entender por sí mismos las doctrinas bíblicas.
5. DEBEMOS ESTUDIAR LA TEOLOGÍA SISTEMÁTICA RECOGÍENDO Y COMPRENDIENDO TODOS LOS PASAJES DE LA BIBLIA PERTINENTES A CUALQUIER TEMA.
Mencioné
este punto en nuestra definición de teología sistemática al principio de este
capítulo, pero aquí hay que describir el proceso en sí.
¿Cómo
realizar uno un sumario doctrinal de lo que todos los pasajes de la biblia
enseñan sobre cierto tema?
Para
los temas que se cubren en este libro, muchos pensarán que estudiar los
capítulos de este libro y leer los versículos bíblicos anotados en los
capítulos basta. Pero algunos en el debate evangélico contemporáneo. La palabra
antinomia se ha usado a veces
para aplicarla a lo que aquí llamo paradoja,
es decir, (lo que parecen ser afirmaciones contradictorias que sin
embargo ambas son verdad»
Mi
problema en cuanto a usar antinomia en
este sentido es que la palabra es tan poco conocida en el inglés ordinario que
simplemente aumenta el caudal de
términos técnicos de los cristianos tienen que aprender a fin de entender a los
teólogos, y todavía más tal sentido no
lo respalda ninguno de los diccionarios citados arriba, todos los cuales
definen antinomía en el sentido
El
problema no es serio, pero ayudarla a la comunicación si los evangélicos
pudieran convenir en un sentido uniforme para estos términos.
Una
paradoja por cierto es aceptable en la teología sistemática, y las paradojas
son hechos inevitables siempre que tengamos una comprensión definitiva de algún
tema teológico. Sin embargo, es importante reconocer que la teología cristiana
nunca debe afirmar una «contradicción» (un conjunto de dos afirmaciones, una de
las cuales niega a la otra). Una contradicción sería: «Dios es tres personas y Dios
no es tres personas» (en donde el término personas tiene el mismo sentido en ambas mitades de la oración).
Querrán
estudiar más la Biblia sobre algún tema particular o estudiar algún nuevo tema
no cubierto aquí. Cómo
puede un estudiante usar la Biblia para investigar lo que enseñan sobre
algún tema nuevo, tal vez uno que no se ha discutido explícitamente en ninguno
de sus textos de teología sistemática.
EL PROCESO SERÍA ASÍ:
(1)
BUSCAR TODOS LOS VERSÍCULOS RELEVANTES.
La
mejor ayuda en este paso es una buena concordancia que le permita a uno buscar
palabras clave y hallar los versículos en que se trata el tema. Por ejemplo, al
estudiar lo que significa que el hombre fue creado a imagen y semejanza de
Dios, uno necesita buscar todos los versículos en los cuales aparece «imagen»,
«semejanza» y «crear» (Las palabras «hombre) y «Dios» ocurren con demasiada
frecuencia para que sean útiles para una búsqueda en la concordancia).
Al
estudiar la doctrina de la oración se podría en buscar muchas palabras (oración, orar, interceder, petición,
súplica, confesar, confesión,
alabanza, dar gracias, acción de gracias,); y tal vez la lista de
versículos sería demasiado larga para ser manejable, así que el estudiante
tendría que revisar ligeramente la concordancia sin buscar los versículos, o la
búsqueda se pueda probablemente dividir en secciones, o limitarse de alguna
otra manera.
También
se puede hallar versículos al pensar en la historia global de la Biblia y
buscando las secciones donde pueda haber información sobre el tema a mano; por
ejemplo, el que quiere estudiar sobre la oración tal vez querrá leer pasajes
como la oración de Ana por un hijo (en 1ª S 1), la oración de Salomón en la
dedicación del templo (en 1ª R 8), la oración de Jesús en el huerto del
Getsemaní (en Mt 26 Y paralelos), y así por el estilo.
Luego,
además del trabajo en la concordancia y de leer otros pasajes que uno pueda
hallar sobre el tema, revisar las secciones relevantes en algunos libros de
teología sistemática a menudo trae a la luz otros versículos que uno puedan haber
pasado por alto, a veces porque en estos versículos no se usa ninguna de las
palabras que se usaron para la búsqueda en la concordancia.
(2) EL
SEGUNDO PASO ES LEER, TOMAR NOTAS Y TRATAR DE HACER UN SUMARIO DE LOS PUNTOS
QUE HACEN LOS VERSÍCULOS RELEVANTES.
A
veces un tema se repetirá a menudo y el sumario de varios versículos será
relativamente fácil de hacer. En otras ocasiones habrá versículos difíciles de
entender, y el estudiante necesitará dedicar tiempo para estudiar un versículo
a profundidad (simplemente leyendo el versículo en su contexto vez tras vez, o
usando herramientas especializadas como comentarios y diccionarios) hasta que
se logre una comprensión satisfactoria.
(3)
FINALMENTE, LAS ENSEÑANZAS DE LOS VARIOS VERSÍCULOS SE DEBEN RESUMIR EN UNO
OMÁS PUNTOS QUE LA BIBLIA AFIRMA EN CUANTO A ESE TEMA.
El
sumario no tiene que tener la forma exacta de la conclusión de otros sobre el
tema, porque bien podemos ver en la Biblia cosas que otros no han visto, o tal
vez organizamos el tema en forma diferente, o enfatizamos cosas diferentes.
Por
otro lado, en este punto es también útil leer secciones relacionadas, si se puede
hallar alguna, en varios libros de teología sistemática. Esto provee una
verificación útil contra errores o detalles que se hayan pasado por alto, y a
menudo.
He
leído una cantidad de ensayos de estudiantes que dicen que el Evangelio de Juan
no dice nada en cuanto a cómo los creyentes deben orar, por ejemplo, porque al escudriñar
una concordancia hallaron que la palabra (Y
acción) no aparece en Juan, y la palabra orar sólo aparece cuatro veces en referencia a Jesús orando en Juan
14, 16:17.
Pasaron
por alto el hecho de que Juan contiene varios versículos importantes en donde
se usa la palabra pedir en lugar
de la palabra orar (Jn 14: 13-14;
15: 07, 16; et. al.). Hace que uno se percate de perspectivas y argumentos
alternos que pueden hacernos modificar o fortificar nuestra posición. Si el
estudiante halla que otros han argumentado a favor de conclusiones fuertemente
divergentes, entonces hay que indicar correctamente esas otras perspectivas y
luego contestarlas.
A
veces otros libros de teología nos alertarán a consideraciones históricas o
mosóficas que han surgido antes en la historia de la iglesia, y estas proveerán
nociones adicionales o advertencias contra el error.
El
proceso bosquejado arriba es posible para cualquier cristiano que puede leer su
Biblia y puede buscar las palabras en una concordancia. Por supuesto, las
personas serán cada vez más ágiles y más precisas en este proceso con el
tiempo, la experiencia y la madurez cristiana, pero será una tremenda ayuda
para la iglesia si los creyentes generalmente dedicaran mucho más tiempo a
investigar los temas de la Biblia por sí mismos y derivar conclusiones según el
proceso indicado arriba.
El gozo
de descubrir temas bíblicos será ricamente recompensador. Especialmente los
pastores y los que dirigen estudios bíblicos hallarán frescor adicional en su comprensión
de la Biblia y en su enseñanza.
6. DEBEMOS ESTUDIAR TEOLOGÍA SISTEMÁTICA CON ALEGRÍA Y ALABANZA.
El
estudio de teología no es meramente un ejercicio teórico intelectual. Es un
estudio del Dios viviente, y de las maravillas de sus obras en la creación y en
la redención. ¡No podemos estudiar este tema desapasionadamente! Debemos amar
todo lo que Dios es, todo lo que él dice, y todo lo que él hace. «Ama al Señor
tu Dios con todo tu corazón» (Dt 6: 5).
Nuestra
respuesta al estudio de la teología de la Biblia debe ser la del salmista que
dijo: «¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos!» (Sal 139: 17). En el
estudio de las enseñanzas de la Palabra de Dios no debe sorprendemos si a
menudo hallamos nuestros corazones irrumpiendo espontáneamente en expresiones
de alabanza y deleite como las del salmista:
Los Preceptos Del Señor Son
Rectos: Traen Alegría Al Corazón (Sal 19: 8).
Me Regocijo En El Camino De
Tus Estatutos Más Que En Todas Las Riquezas (Sal 119: 14).
¡Cuán Dulces Son A Mi
Paladar Tus Palabras! ¡Son Más Dulces Que La Miel A Mi Boca! (Sal 119: 103).
Tus Estatutos Son Mi
Herencia Permanente; Son El Regocijo De Mi Corazón (Sal 119: 111).
Yo Me Regocijo En Tu Promesa
Como Quien Halla Un Gran Botín (Sal 119: 162).
A
menudo en el estudio de teología la respuesta del cristiano será similar a la
de Pablo al reflexionar sobre el prolongado argumento teológico que acababa de completar
al final de Romanos 11 :32. Irrumpe en alabanza gozosa por las riquezas de la
doctrina que Dios le ha permitido expresar:
Qué
profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! Qué
indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos! «¿Quién ha conocido la
mente del Señor, o quién ha sido su consejero?» «¿Quién le ha dado primero a
Dios, para que luego Dios le pague?»
Porque
todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. A él sea la gloria
por siempre! Amén (Ro 11:33-36).
PREGUNTAS DE APLICACIÓN PERSONAL
Estas
preguntas al final de cada capítulo enfocan la aplicación a la vida. Debido A que
pienso que la doctrina se debe sentir a nivel emocional tanto como entender. Sea
a nivel intelectual, en muchos capítulos he incluido algunas preguntas en
cuanto a cómo el lector se siente respecto
a un punto de doctrina. Pienso que estas preguntas demostrarán ser muy valiosas
para los que dedican tiempo para reflexionar en ellas.
1. ¿De qué maneras (si acaso alguna) ha cambiado este capítulo su
comprensión de lo que es teología sistemática? ¿Cuál era su actitud hacia el
estudio de la teología sistemática antes de leer este capítulo? ¿Cuál es su
actitud ahora?
2. ¿Qué es lo más probable que sucedería a una iglesia o denominación que abandonara
el aprendizaje de teología sistemática por una generación o más? ¿Ha sido esto
cierto de su iglesia?
3. ¿Hay alguna doctrina que se incluye en la tabla de contenido para la cual
una comprensión más amplia le ayudaría a resolver una dificultad personal en su
vida al momento presente? ¿Cuáles son los peligros espirituales y emocionales que
usted personalmente debe tener presente al estudiar teología sistemática?
4. Ore pidiéndole a Dios que haga de este estudio de doctrinas cristianas
básicas un tiempo de crecimiento espiritual y más íntima comunión con él, y un tiempo
en el que usted entiende y aplica correctamente las enseñanzas de la Biblia.
TÉRMINOS ESPECIALES
Apologética,
doctrina, doctrina principal, paradoja, teología bíblica, teología del Antiguo
Testamento, teología histórica, teología sistemática, contradicción, doctrina
menor, ética cristiana, presuposición, teología del Nuevo Testamento, teología
dogmática, teología filosófica
En
estas bibliografías por lo general he incluido sólo obras escritas desde lo que
hoy se llamaría una posición evangélica conservadora. Esto se debe a que el
propósito de esta sección es dar al estudiante acceso fácil a otros
tratamientos de cada tema por parte de teólogos que tienen al igual que este
libro las mismas convicciones generales en cuanto a la naturaleza de la Biblia,
que toda ella es totalmente verdad y que es la única y absolutamente
autoritativa Palabra de Dios para nosotros.
Una
vez que nos salimos de esa convicción, la variedad de posiciones teológicas se vuelve
asombrosamente grande, y hay suficientes bibliografías en las obras más
recientes que se citan abajo. (Sin embargo, también he incluido dos obras
representativas Católicas romanas debido a la gran influencia de la iglesia
católica romana en casi toda sociedad del mundo).
Se
agrupan a los escritores de acuerdo a categorías denominacionales amplias, y
los escritores dentro de los grupos se colocan en orden cronológico. Por
supuesto, las categorías que siguen no son rígidas, porque a menudo hay
traslapas; muchos anglicanos y muchos bautistas son teológicamente
«reformados», mientras otros en esos grupos son teológicamente «arminianos»;
muchos dispensacionalistas también son bautistas, en tanto que otros son
presbiterianos, y así por el estilo.
Sin
embargo las categorías son bastante representativas de las tradiciones
teológicas distinguibles dentro del movimiento evangélico.
Las
fechas que se indican son las de publicación de la edición final de la teología
sistemática o escrito teológico principal de cada autor. En donde no se publicó
sólo una obra teológica principal, las fechas representan los años durante los
cuales el autor estaba activamente enseñando y escribiendo en cuanto a teología
sistemática.
PASAJE BÍBLICO PARA MEMORIZAR
Los
estudiantes repetidamente han mencionado que una de las partes más valiosas de cualquiera de sus cursos en la
universidad o seminario ha sido los pasajes bíblicos que se les exigió
memorizar.
«En mi
corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti» (Sal 119:11). En cada
estudio, por consiguiente, he incluido un pasaje apropiado para memorizar de
modo que los instructores puedan incorporar la memorización de la Biblia dentro
de los requisitos del curso siempre que sea posible.
(Los
pasajes bíblicos para memorizar que se indican al final de cada capítulo se toman
de la NVI. Los mismos pasajes tomados de la Reina Valera 1960 y la Biblia de
las Américas se hallan en el apéndice 2).
Mateo 28: 18-20: Jesús Se Acercó Entonces A Ellos Y Les Dijo: Se Me Ha Dado Toda
Autoridad En El Cielo Y En La Tierra. Por Tanto, Vayan Y Hagan Discípulos De
Todas Las Naciones, Bautizándolos En El Nombre Del Padre Y Del Hijo Y Del Espíritu
Santo, Enseñándoles A Obedecer Todo Lo Que Les He Mandado A Ustedes. Y Les Aseguro
Que Estaré Con Ustedes Siempre, Hasta El Fin Del Mundo.
HIMNO
La
buena teología sistemática nos lleva a alabar. Es correcto por tanto que al
final de cada capítulo se incluya un himno relacionado con el tema del
capítulo. En un aula, el himno debe cantarse al principio y al final de la
clase. Por otro lado, el lector individual puede cantarlo en privado o
simplemente meditar en silencio en las palabras.
A menos
que se señale lo contrario, las palabras de estos himnos son ya de dominio público
y no están sujetas a restricciones de derechos de autor. Desde luego, se pueden
escribir para proyectarlas o fotocopiarlas.
¿Por
qué he usado tantos himnos? Aunque me gustan muchos de los más recientes cánticos
de adoración y alabanza que tanto se cantan hoy, cuando comencé a seleccionar
himnos que correspondieran a las grandes doctrinas de la fe cristiana, me di
cuenta que los grandes himnos de la iglesia de siempre tienen una riqueza y amplitud
que todavía no tiene igual. No sé de muchos cánticos de adoración modernos que
abarquen los temas de los capítulos de este libro de una manera amplia.
Quizá
lo que digo sirva de exhortación a los compositores modernos a estudiar estos
capítulos y después escribir canciones que reflejen las enseñanzas de la Biblia
en los respectivos temas.
Para
este capítulo, sin embargo, no hallé himno antiguo ni moderno que diera gracias
a Dios por el privilegio de estudiar teología sistemática a partir de las
páginas de la Biblia. Por tanto, he seleccionado un himno de alabanza general,
que es siempre apropiado.
«¡Oh,
que tuviera lenguas mil!» Este himno de Carlos Wesley (1707-88) empieza
deseando tener «mil lenguas» para cantarle alabanzas a Dios. La segunda estrofa
es una oración pidiendo que Dios le «ayude» a proclamar su alabanza por toda la
tierra.
AUTOR: CARLOS WESLEY, TRAD. ROBERTO H. DALKE (TOMADO DE HIMNOS DE FE YALABANZA, #25) LA DOCTRINA DE LA PALABRA DE DIOS

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