LA ESCLAVITUD DE LA VOLUNTAD (ARGUMENTO 13 al 16)

Argumento 13: El caso de Nicodemo en Juan 3 se opone al “libre albedrío”. 

Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? (Juan 3:1-9) 

Considere las virtudes de Nicodemo en Juan 3:1-2. Confiesa que Cristo es verdadero, y que ha venido de Dios. Hace referencia a los milagros de Cristo. Busca a Cristo para aprender más de él. Ahora bien, cuando oye lo del nuevo nacimiento (3:3-8), ¿admite que esto es lo que buscó en el pasado? ¡No! 

Está sorprendido y confundido, y al principio lo rechaza como una imposibilidad (3:9). Aun los filósofos más grandes admiten que nada saben acerca de Cristo, mucho menos que pueden buscar esas cosas que se relacionan con la salvación, antes de la venida de Cristo. Cuando admiten eso, ¡están admitiendo 15 que su “libre albedrío” es ignorante e impotente! Sin duda, los que enseñan el “libre albedrío” están locos, pero no se callan ni dan gloria a Dios. 

Argumento 14: El “libre albedrío” es inútil porque la salvación es únicamente por medio de Cristo. 

Resulta claro por Juan 14:6 donde dice que Cristo es “el camino, y la verdad, y la vida”, que esa salvación se encuentra sólo en Jesucristo. Siendo así, todo fuera de Cristo no puede ser más que oscuridad, falsedad y muerte. ¿Qué necesidad había de que Cristo viniera si los hombres por naturaleza comprendieran el camino de Dios, supieran la verdad y compartieran la vida de Dios? Nuestros opositores dicen que los malos tienen “libre albedrío”, aunque lo abusan. Si es así, entonces hay algo bueno en el peor de los hombres. 

Y si eso es así, entonces Dios es injusto al condenarlos. Pero Juan dice que aquellos que no creen en Jesucristo ya están condenados (Juan 3:18). Pero si los hombres poseen esta cosa llamada “libre albedrío”, entonces Juan habría dicho que están condenados sólo por la parte mala de ellos, no por la buena parte en ellos. Dicen las Escrituras: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). 

Esto tiene que significar el todo de un hombre. Si no es así, entonces habría una parte en el hombre que impide que sea condenado: podría seguir pecando sin temor, seguro en el conocimiento de que no puede ser condenado. De nuevo leemos en Juan 3:27 que: “No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo”. Esto se refiere especialmente a la habilidad del hombre de cumplir la voluntad de Dios. Sólo lo que viene de lo alto puede ayudar al hombre a cumplir la voluntad de Dios. Pero el “libre albedrío” no viene de lo alto, lo cual significa que el “libre albedrío” es inútil. 

En Juan 3:31, Juan dice: “El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos”. Ahora bien, el “libre albedrío” ciertamente no es de origen celestial. Es de la tierra, y no hay ninguna posibilidad de que sea lo contrario. Por lo tanto, esto puede significar únicamente que el “libre albedrío” nada tiene que ver con las cosas celestiales. Sólo puede preocuparse por las cosas terrenales. Cristo dice en Juan 8:23: “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo”. Si esta declaración sólo quiso decir que sus cuerpos son del mundo, esta frase no hubiera sido necesaria porque eso ya lo sabían. Cristo está diciendo que ellos carecen totalmente de cualquier poder espiritual, y que este poder sólo puede proceder de Dios. 

Argumento 15: El hombre es incapaz de creer el evangelio, de manera que todos sus esfuerzos no pueden salvarlo. 

Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. (Juan 6:44-45) En Juan 6:44, Cristo dice: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere”. No deja absolutamente nada de lugar para el “libre albedrío”. El Señor continúa explicando el significado de lo que es ser traído por el Padre: “Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí” (versículo 45). La voluntad del hombre, dejado a su propia cuenta, es impotente para hacer algo a fin de venir a Cristo para salvación. Aun la misma palabra del evangelio es oída en vano, a menos que el Padre mismo hable al corazón y nos traiga a Cristo. Erasmo quiere restarle importancia al significado básico de este texto al comparar a los hombres con las ovejas que responden al pastor cuando les extiende una rama. Argumenta que hay algo en los hombres que responde al evangelio. Pero esto no es así porque si Dios muestra el don de su propio Hijo a hombres impíos, éstos no responden a menos que él obre en ellos. Efectivamente, sin la obra interior del Padre es más probable que los hombres persigan a su Hijo en lugar de seguirle. Pero cuando Dios muestra lo maravilloso que es su Hijo a quienes les ha dado entendimiento, entonces ellos son atraídos a él. ¡Estas personas ya son “ovejas”, y conocen la voz del Pastor! 

Argumento 16: La incredulidad universal prueba que el “libre albedrío” es falso. 

Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí. (Juan 16:8-9) En Juan 16:8, Jesús dice que el Espíritu Santo “convencerá al mundo de pecado”, o sea que convencerá al mundo de su culpa en lo que respecta al pecado. En el versículo 9 explica que el pecado es que “no creen en mí”. Ahora bien, este pecado de incredulidad no está en la piel o en el cabello, sino en la mente y la voluntad. 

Todos los hombres sin excepción son tan ignorantes en cuanto a su incredulidad culpable como lo son de Cristo mismo. La culpa de la incredulidad les tiene que ser revelada por el Espíritu Santo. Así que todo lo que hay en el hombre, incluyendo su “libre albedrío”, está condenado por Dios y sólo puede agregar más culpa a la ignorancia que ya tiene, hasta que Dios se lo muestra. Toda la Escritura proclama que Cristo es el único camino de salvación. Cualquiera que se encuentra fuera de Cristo está bajo el poder de Satanás, el pecado, la muerte y la ira de Dios. Sólo Cristo puede rescatar a los hombres del reino de Satanás. ¡No somos librados por ningún poder dentro de nosotros mismos, sino únicamente por la Gracia de Dios!

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